martes, 17 de abril de 2012
Sobre la lucha espiritual (La Divina Misericordia)
Hija Mía, quiero instruirte sobre la lucha espiritual.
• Nunca confíes en ti misma, sino que abandónate totalmente a Mi voluntad.
• En el abandono, en las tinieblas y en diferentes dudas recurre a Mí y a tu director espiritual, él te responderá siempre en Mi nombre.
• No te pongas a discutir con ninguna tentación, enciérrate inmediatamente en Mi Corazón y a la primera oportunidad, revélala al confesor.
• Pon el amor propio en el último lugar para que no contamine tus acciones.
• Sopórtate a ti misma con gran paciencia.
• No descuides las mortificaciones interiores.
• Justifica siempre dentro de ti la opinión de las Superioras y del confesor.
• Aléjate de los murmuradores como de una peste. (120)
• Que todos se comporten como quieran, tu compórtate como Yo exijo de ti.
• Observa la regla con máxima fidelidad.
• Después de sufrir un disgusto, piensa qué cosa buena podrías hacer para la persona que te ha hecho sufrir.
• Evita la disipación.
• Calla cuando te amonestan;
• no preguntes la opinión de todos sino de tu director espiritual; con él sé sincera y sencilla como una niña.
• No te desanimes por la ingratitud; no examines con curiosidad los caminos por los cuales te conduzco.
• Cuando el aburrimiento y el desanimo llamen a tu corazón, huye de ti misma y escóndete en Mi Corazón.
• No tengas miedo de la lucha a menudo el solo valor atemoriza las tentaciones, y no se atreven a atacarnos.
• Lucha siempre con esta profunda convicción de que Yo estoy a tu lado.
• No te dejes guiar por el sentimiento, porque él no siempre está en tu poder, todo el merito está en la voluntad.
• Depende siempre de las Superioras en las cosas más pequeñas.
• No te hago ilusiones con la paz (121) y los consuelos, sino que prepárate a grandes batallas.
• Has de saber que ahora estas sobre un escenario donde te observan la tierra y todo el cielo, lucha como un guerrero para que pueda concederte el premio; no tengas mucho miedo, porque no estás sola.
• Quiero que seas como un oficial entrenado en la lucha que, entre el estruendo de las balas, sabe dar órdenes a los demás. Igualmente tu, hija Mía, entre las más grandes dificultades, has de saber dominarte y que nada te aleje de Mi, ni siquiera tus caídas.
lunes, 16 de abril de 2012
Comentario al salmo 31 de Orígenes
Siete modos de perdón de los pecados
El primer modo de remisión es por el bautismo.
El segundo, por el sufrimiento del martirio.
El tercero, el que se concede por la limosna, pues dice el Salvador: «Sin embargo, vosotros dad limosna, y he aquí que todas las cosas son limpias para vosotros».
El cuarto modo de remisión de los pecados tiene lugar cuando nosotros también perdonamos los pecados a nuestros hermanos. Y así Nuestro Señor y Salvador dice que «si perdonáis a vuestros hermanos de corazón sus pecados, también a vosotros os perdonará vuestro Padre los vuestros; y si no perdonareis de corazón a vuestros hermanos, tampoco os perdonará vuestro Padre», y por eso en el Padrenuestro se nos enseñó a decir: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden».
El quinto modo de perdón de los pecados es cuando alguien convirtiere al pecador del error de su vida. Así dice la Escritura divina que «quien convierte al pecador de su mala vida, salva su alma de la muerte y cubre la muchedumbre de sus pecados» (St 5, 20).
El sexto modo de remisión se realiza por la abundancia de la caridad, como también dice el mismo Señor: «En verdad os digo que se le perdonan muchos pecados porque ha amado mucho» (Lc 12, 17), y el apóstol San Pedro dice: «Que la caridad cubre multitud de pecados» (lP 4, 8).
Existe todavía el séptimo modo de remisión de los pecados, aunque duro y laborioso, por medio de penitencia, cuando el pecador riega con lágrimas su cama y le sirven de alimento día y noche y cuando no se avergüenza de someter al juicio del sacerdote del Señor su pecado y buscar medicina, según lo que está escrito: «Dije: Confesaré al Señor mi pecado y tú perdonaste la impiedad de mi corazón»
(Sal 31, 5) (Orígenes, en Lv 2, 4).
Fuente: http://www.pastoraldeldiezmo.com/content/view/21/54/#Siete%20modos%20de%20perd%C3%B3n%20de%20los%20pecados;%20el%20tercero,%20la%20limosna.
lunes, 9 de abril de 2012
La misericodia de Dios es gratuita, no la merecemos.
El protagonista es el primer luchador, el 'protos' o más importante agonista, luchador sufriente.
No obstante, la vida no es una tragedia griega como tampoco una comedia bizantina. Porque la famosilla ley de causa-efecto tiene una ley superior a la que subordinarse, que es la ley de la misericordia. El que siembra misericordia, recoge la misma, seguiríamos. Sin embargo, existe la misericordia gratuita de la Gracia de Dios, a la que podemos invocar y acogernos como lo hizo el ciego Bartimeo en Jericó. Misericordia que no es producto de ser perdonados conforme nosotros mismos perdonamos, ser amados en la misma medida que amamos. Es un amor inconmensurable y no retribuible en su inmensidad, pues es inmerecido, solo buscado y pedido con las entrañas y a gritos. Aquel que se acoge a la Divina Misericordia del Corazón de Jesús nunca será defraudado sino llenado hasta más allá del colmo de la medida. El único requisito es un corazón contrito y humillado. Una conversión verdadera y profunda.
No existe límite a la Misericordia Divina, no existe límite al amor de Jesús. Su misericordia no es merecida sino gratuita para los que se acogen a ella con un corazón sincero.
No importa la situación en que estés, "gime como pobre delante de Dios y él no dejará que tus gritos caigan en el vacío", dijo el Padre Pío.
domingo, 1 de abril de 2012
Como superar una ruptura de amor

Nadie desea enamorarse para que después la persona amada se vaya con otra o para que deje de retribuir ese amor. Nadie se casa esperando que el matrimonio dure un tiempo solamente para luego separarse. Pero estas situaciones ocurren a menudo en la vida. Por motivos que podemos justificar o no, la otra persona puede dejar de querernos.
Si se han compartido muchos momentos de felicidad, la pérdida de la persona amada es devastadora.
Muchas personas intentan a cualquier precio recuperar a la persona amada. Esto puede conducir a humillaciones y a menoscabo de sí mismo. Este tipo de comportamiento no sólo consigue recuperar a la persona, sino que muy por el contrario, la aleja más todavía. Es posible que vuelva temporalmente, pero casi con toda seguridad volverá a irse después de provocar más sufrimiento todavía.
Para que una relación sea madura, estable y constructiva, ambos deben desear libremente tenerla.
Ante situaciones de alejamiento o separación hay solamente dos alternativas. Seguir humillándose o tratar de rehacer la vida.
La mayor felicidad está en tener a alguien a quien amar, antes que ser amado. Como ambos sucesos de dan simultáneamente, hay confusión en esto. Se piensa: “soy feliz porque el/ella me quiere”. Pero en realidad, debería decir: “soy feliz porque tengo a quien amar”. Darse cuenta de esto es un paso para la sanación. Es posible que sea difícil que alguien me quiera, pero hay en el mundo más de seis mil millones de personas que necesitan que las amen.
Así pues, es conveniente buscar actividades en las cuales puedas volcar tu amor hacia la comunidad, hacia otras personas. Seguramente tienes cualidades, talentos y dones que puedes compartir con los demás, llevándoles felicidad y atención. El trabajo remunerado te dará de comer, pero el servicio altruista sana y alimenta tu espíritu.
Después de haber hecho un esfuerzo razonable por recuperar a la persona que amas, vuelca tu esfuerzo en tener amigos y amigas, sin buscar futuras parejas, sino que simplemente por cultivar la amistad. Procura interesarte en los demás sinceramente y busca actividades a compartir.
Cualquier día puede suceder que una de esas personas amigas se va transformando en tu nueva compañía en la vida. Cualquier día comenzarás a amar nuevamente y te darás cuenta que allí está la felicidad, que puedes ser más feliz que antes incluso, porque ahora hay más experiencia y madurez.
Nunca podrás olvidar a alguien, porque todo queda registrado en el fondo de tu mente. Recuerda a las personas que no están contigo en los momentos agradables que compartieron, no las culpes ni las reproches, ya que esto no te sirve para nada. No rehuyas el recuerdo de aquella persona, porque mientras más tratas de olvidarla, más se hace presente en tu mente. Si te encuentras con esa persona, enfréntala de manera natural, sin reproches ni exigencias. Si aquél restaurante te la recuerda, no huyas de él, sino que lleva a tus nuevas amistades a compartir allí mismo. Así el restaurante quedará asociado a otras personas. Hazlo así con todos los lugares que compartían.
Todas, todas las personas a quienes las dejó una persona amada, con el tiempo conocen a otra y vuelven a ser más felices. Esto sucede porque vuelven a amar. Esto sucederá contigo y mientras más pronto te liberes de culpas, remordimientos y miedos, más rápido sucederá contigo.
Después de este proceso liberador encontrarás un nuevo amor. Y a veces, en algunos pocos casos, te reencontrarás con tu amor anterior. Si ambos tuvieron un proceso de madurez, es posible rehacer una relación bajo nuevos términos. Pero si no sucede, bien también, porque tú habrás madurado y evolucionado encontrando otros amores en tu vida.
Fuente: www.mensajespositivos.net
domingo, 11 de marzo de 2012
Soneto
Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
viernes, 2 de marzo de 2012
Las miserias temporales
Jesucristo:
1. Hijo, yo bajé del Cielo por tu salvación; abracé tus miserias, no por necesidad, sino por la caridad que me movía, para que aprendieses paciencia, y sufrieses sin enojo las miserias temporales. Porque desde la hora en que nací, hasta la muerte en la cruz, no me faltaron dolores que sufrir. Tuve mucha falta de las cosas temporales; oí muchas veces grandes quejas de Mí, sufrí benignamente sinrazones y afrentas. Por beneficios recibí ingratitudes, por milagros, y por la doctrina reprensiones.
El Alma:
2. Señor, si Tú fuiste paciente en tu vida, principalmente cumpliendo en esto el mandato de tu padre, justo es que yo, miserable pecador, sufra con paciencia según tu voluntad, y mientras Tú quisieres, lleve por mi salvación la carga de una vida corruptible. Pues aunque la vida presente se siente ser pesada, ya ésta se ha hecho por tu gracia muy meritoria, y más tolerable y esclarecida para los flacos por tu ejemplo y el de tus Santos. Y aun de mucho más consuelo de lo que fue en tiempo pasado, bajo la ley antigua, cuando estaba cerrada la puerta del cielo, y el camino parecía tan obscuro, que eran raros los que tenían cuidado de buscar el reino de los cielos. Pero aun los que entonces eran justos y se habían de salvar, no podían entrar en el reino celestial hasta que llegase tu pasión, y la satisfacción de tu sagrada muerte.
3. ¡Oh! ¡Cuántas gracias debo darte, porque te dignaste demostrarme a mí y a todos los fieles, el camino derecho y bueno de tu eterno reino! Porque tu vida es nuestro camino, y por la santa paciencia vamos a Ti, que eres nuestra corona. Si Tú no nos hubieras precedido y enseñado, ¿quién cuidaría de seguirte? ¡Ay! ¡Cuántos quedarían lejos y muy atrás, si no mirasen tus heroicos ejemplos! Si con todo eso aún estamos tibios, después de haber oído tantas maravillas y lecciones tuyas, ¿qué haríamos si no tuviésemos tanta luz para seguirte?
jueves, 1 de marzo de 2012
Revelaciones de Jesus a Sor josefa Menendez


25 de Agosto de 1920
“Déjate en Mis Manos… No Me importan tu pequeñez y tu flaqueza; lo que pido es que Me ames y que lo ofrezcas todo para consolar Mi Corazón. Quiero que sepas cuánto te amo y qué tesoros te reserva Mi amor”.
“Quiero que descanses sin miedo en Mi Corazón. Míralo y verás que ese fuego es capaz de consumir todo lo imperfecto que hay en ti. Abandónate a Mi Corazón y no pienses más que en darme gusto”.
“Quiero que Me lo ofrezcas todo, aún lo más pequeño, para compensar el dolor que Me causan las ofensas de las almas”.
8 de Septiembre de 1920
“Nada temas… No me abandones. ¡Son tantas las almas que huyen de Mí! Déjame, al menos, morar en la tuya y complacerme en ella”.
4 de Octubre de 1920
Jesús muestra Su Corazón herido a Sor Josefa y dice:
“Mira en qué estado las almas infieles dejan Mi Corazón… Ignoran el amor que les tengo; por eso Me abandonan. Pero tú, ¿no querrás cumplir Mi Voluntad?”
8 de Noviembre de 1920
“No Me resistas, humíllate, que Yo te buscaré en tu nada para unirte a Mí”.
19 de Noviembre de 1920
“Un solo acto de amor, cuando te sientes desamparada, repara muchas ingratitudes de otras almas. Mi Corazón los cuenta y los recoge como bálsamo precioso”.
29 de Noviembre de 1920
“¿No sabes que Soy el dueño de tu corazón y de todo tu ser?”
26 de Enero de 1921
“El alma que ama desea sufrir, y el sufrimiento aumenta el amor. El amor y el sufrimiento unen el alma estrechamente con Dios hasta hacerla una misma cosa con El”.
6 de Febrero de 1921
“Estas heridas Me las causa el desamor de los hombres que, como locos, corren a su perdición”.
8 de Febrero de 1921
“¡Cuántas almas se condenan! Pero un alma fiel repara y obtiene misericordia para muchas ingratas”.
9 de Febrero de 1921
“El amor que tengo a las almas es tan grande, que no puedo contener la llama de Mi ardiente caridad”.
12 de Febrero de 1921
Sor Josefa escribe: me hallaba ante el Sagrario en oración y empecé a pedir por mi madre y mis hermanas. Me llegué a entristecer por ellas y pensaba lo que haría si estuviese a su lado… Confieso que en aquel momento no contaba bastante con Dios. De pronto se presentó Jesús, con el Corazón abrasado lleno de majestad, y en tono de reprensión me dijo:
-tú sola, ¿qué podrías hacer?
Y señalándome Su Corazón:
-fija Aquí tu mirada.
Y se fue.
20 de Febrero de 1921
Durante la Santa Misa, después de la Consagración, Jesús se presenta hermosísimo a Sor Josefa, y le dice:
“Dime, Josefa, ¿qué Me vas a ofrecer por las almas que te he confiado? Colócalo en la Llaga de Mi Corazón para que reciba un valor infinito”.
21 de Febrero de 1921
“Te quiero tan olvidada de ti misma y tan abandonada a Mi Voluntad que no te pasaré la más mínima imperfección sin avisarte. Debes tener siempre presente tu nada y Mi Misericordia. Sabré sacar tesoros de tu humildad: no lo olvides”.
24 de Febrero de 1921
“Mañana ofrecerás a Mi Padre todas tus acciones, unidas a la Sangre que derramé en Mi Pasión. Procurarás no perder un momento la presencia Divina, alegrándote, en cuanto te sea posible, de lo que hayas de sufrir. Piensa todo el día en las almas… en los pecadores… Tengo sed… sí, tengo sed de almas”.
24 de Febrero de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“El mundo no conoce la Misericordia de Mi Corazón. Quiero valerme de ti para darla a conocer… Te quiero Apóstol de Mi bondad y de Mi Misericordia”.
14 de Marzo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Recuerda que tu nada es el imán que atrae Mis miradas”.
15 de Marzo de 1921
Acabando de comulgar y pidiendo una vez más perdón a Nuestro Señor, pasó, como un relámpago, por delante de Sor Josefa y le dijo: “El amor todo lo borra”.
17 de Marzo de 1921
“Aquel día te llamé y, desde entonces, no te he abandonado ni un momento. Te he cuidado con amor y no me he separado de ti. ¡Cuántas veces hubieras caído a no haberte sostenido Yo! Hoy te digo de nuevo: quiero que seas Mía… que Me correspondas… que Me seas fiel…”.
“Yo haré todo el trabajo, tú nada tienes que hacer sino amar y abandonarte. No te importe tu nada, ni tu debilidad, ni aún tus caídas. Mi Sangre todo lo borra. Bástate a ti saber que te amo. Abandónate”.
22 de Marzo de 1921
“¿No sabes lo que está escrito en el Santo Evangelio? Pedid y recibiréis”.
23 de Marzo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa: “Hay almas cristianas y muy piadosas, detenidas por un afectillo, un apego, que les impide correr por el camino de la perfección. Si otra alma ofrece sus obras y sacrificios, uniéndolos a mis méritos infinitos, les alcanza que salgan del estado en que están y adelanten en la virtud”.
“Otras almas viven en la indiferencia o en el pecado, ayudadas del mismo modo, recobran la gracia, y se salvan. Otras, y no tan pocas, viven obstinadas en el mal y ciegas en su error. Se condenarían, pero las súplicas de un alma fiel consiguen que la gracia toque, al fin, su corazón. Y si su flaqueza es tan grande que han de volver a caer en su vida de pecado, me las llevo a la eternidad, y así las salvo”.
26 de Marzo de 1921
Rogaba yo al Señor que me diese la fuerza de vencerme, pues no sé todavía humillarme como El quisiera”.
Jesús dice a Sor Josefa:
“No te apures, Josefa; si llenas un vaso de agua y echas en él una piedrecita, saldrá un poco de agua. Echas otras y sale un poco más. Pues así, a medida que Yo voy entrando en tu alma te vas desocupando de ti, pero esto se hará poco a poco”.
29 de Marzo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Mi Corazón encuentra consuelo perdonando. No tengo más deseo que perdonar, ni mayor alegría que perdonar. Cuando, después de una caída, un alma vuelve a Mí, es tan grande el consuelo que me da, que casi resulta para ella un beneficio, porque la miro con particular amor”.